domingo, 29 de junio de 2014

TRIBUTO

ES GRATIFICANTE SABER QUE ESTE BLOGGER A TENIDO BUENA ACOGIDA POR PARTE DE LOS USUARIOS Y DOY GRACIAS A DIOS Y A  TODOS LOS SEGUIDORES QUE RENDIMOS TRIBUTO A TODAS LAS VICTIMAS DEL GENOCIDIO NAZI



El Nazi y el Psiquiatra

jack El-Hai en su novela El Nazi y el Psiquiatra, un libro terrorífico que cuenta la historia de 22 criminales de guerra nazis que se encuentran presos en espera de enfrentar el Juicio de Núremberg a fines de 1945. Entre ellos está el sustituto del Führer, Rudolf Hess, y el más astuto y dominante de todos, el mariscal del Reich y jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring.




IDA

Pawel Pawlikowski -polaco de nacimiento, francés de adopción- ha querido indagar en ‘Ida’ (2013) en uno de los episodios más oscuros de la historia de Polonia: el antisemitismo que emergió dentro de la población polaca al auspicio de la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Ida (Agata Trzebuchowska ), una joven novicia que ultima los preparativos para tomar los votos, descubre un gran secreto sobre su propia identidad, una revelación que la conducirá a una búsqueda de sus raíces. El encuentro con su tía Wanda (Agata Kulesza), que al principio comienza como un mero trámite, acaba perturbando el equilibrio sobre el que la joven había construido ya no sólo su pasado, sino también su futuro. Mediante un planteamiento de “road movie”, Pawlikowski acompaña a las dos protagonistas a través de la geografía y la historia de una República Popular de Polonia devastada y empobrecida, controlada férreamente por el Partido Obrero Unificado Polaco bajo la tutela de la U.R.S.S. La decadencia del entorno será el reflejo de la degeneración personal de los sueños e ilusiones de aquellos que vivieron el durante y después de la guerra, una imagen que la joven Ida contempla casi ajena. ida-pawel-pawlikowski Durante el viaje, Ida y Wanda -dos caracteres totalmente opuestos-, tendrán la oportunidad ya no sólo de escarbar en la historia de su familia, sino en la suya propia, desenterrando engaños y secretos de un pasado que conducirá a las protagonistas a una suerte de expiación catártica. En Ida, la gran baza de Pawlikowski es una apuesta estética contundente -evocadora de Dreyer y de Bresson- de planos fijos y una composición que juega con el desequilibrio de los aires, enmarcados en un formato hoy en día tan poco habitual como el 4/3. Además, el director ha recurrido a un blanco y negro poco contrastado donde imperan los tonos medios, tan austeros como los paisajes -rurales y urbanos- de la Polonia de los años 60 en los que se desarrolla la trama. Podéis ver la entrevista que Sala 1 realizó al director. Igualmente sobria es la interpretación de la protagonista que, coherente con el planteamiento desdramatizado de Pawlikowski, quizás aleja en exceso al espectador de la emoción de la narración. Y son este excesivo mimo y adhesión al planteamiento estético de la película los que diluyen la fuerza de la historia y convierten a Ida en una obra de arte profundamente bella, pero también terriblemente fría.















Maria von Trapp muere en Vermont

Maria von Trapp, la última miembro sobreviviente y segunda hija mayor de la familia musical quien escapó de la ocupación nazi de Austria que inspiró la película “The Sound of Music” (“La novicia rebelde” en América Latina, “Sonrisas y lágrimas” en España), murió a los 99 años en Vermont, Estados Unidos, donde fijó su residencia en 1942. Von Trapp murió en su casa de Vermont el martes, de acuerdo con su medio hermano Johannes von Trapp, que no había nacido todavía cuando la familia huyó de Austria en 1938. Era la última sobreviviente de la familia original, hija del capitán Georg von Trapp y su primera esposa, Agathe Whitehead von Trapp. “The Sound of Music” fue un exitoso musical del compositor Richard Rodgers y el letrista Oscar Hammerstein II, estrenado en Broadway en 1959. La película, estrenada en 1965 y protagonizada por Julie Andrews y Christopher Plummer, ganó cinco premios Oscar. “The Sound of Music” se basa libremente en un libro de 1949 por la segunda esposa de von Trapp, también Maria von Trapp, quien murió en 1987. Cuenta la historia de una mujer austriaca que se casó con un viudo con siete hijos y les enseña música. En 1938, la familia huyó de la ocupación nazi de Austria y realizó giras de conciertos por toda Europa y luego una gira de tres meses en Estados Unidos. La familia finalmente se estableció en Vermont y abrió un albergue de esquí en Stowe. Von Trapp tocaba el acordeón y enseñó danza austríaca con la hermana Rosmarie en el albergue. Ella escribió en una biografía publicada en el sitio web de la Familia Trapp que nació en los Alpes austríacos después de que su familia huyó de la lucha contra de la Primera Guerra Mundial y que estaba rodeada por la música. “El padre tocaba el violín, el acordeón y la mandolina. La madre tocaba el piano y el violín”, escribió. “Tengo muy buenos recuerdos de nuestra abuela tocando el piano para nosotros después de las comidas.” Su biografía en la página web también dijo que ella trabajaba como misionera laico en Papua, Nueva Guinea.

Diplomatie

La diplomacia es una película de ficción histórica Franco - alemán co-escrita y dirigida por Volker Schlöndorff , lanzado en 2014 .En la noche del 24 al 25 de agosto de 1944 , el general Dietrich von Choltitz está a punto de volar a la ciudad de París a las órdenes "de Adolfo Hitler . Raoul Nordling , un cónsul de Suecia , la junta general en el Hotel Meurice en un intento de disuadirlo de llevar a cabo la orden.
















Esta electrizante cinta, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, nos muestra la relación que existirá entre Dietrich Von Cholitz, el gobernador militar nazi en Paris y Raoul Nordling, el cónsul general sueco en París. El diplomático se reunirá con Dietrich, ocupando toda experiencia, e intentando hacer que Von Cholitz entre en razón y no detone los explosivos que destruirán para siempre a iconos de Paris, reconocidos a nivel mundial, tales como la torre Eiffel, el museo Louvre y la Catedral de Notre Damme. Sin embargo su tarea será compleja y titánica, puesto que se trata de una orden directa de Adolf Hitler.

LA COCINERA DE HIMMLER

¿Se puede combinar el holocausto nazi y el humor? Roberto Benigni demostró que es posible en su maravillosa película "La vida es bella". El escritor y periodista francés Franz-Olivier Giesbert se suma a esta arriesgada combinación y nos ofrece la historia de los grandes dramas del siglo XX europeo, el siglo de los asesinos, aderezados con ironía, sexo y cocina. Estos son los pilares sobre los que se sustenta una novela que se lee sin pausa, aunque con algún sobresalto. Una trama muy original, en la que Rose, una cocinera de 105 años, nos sirve de guía por la Europa más cruel y nos arrastra en una huida del horror que nos llevará hasta China. La historia se inicia con el nacimiento de esta armenia que tendrá que dejar Turquía para escapar del genocidio. "El día de mi nacimiento, los tres personajes que iban a arrasar la humanidad ya estaban en este mundo: Hitler tenía dieciocho años, Stalin, veintiocho, y Mao, trece. Había caído en el siglo equivocado: el suyo.», nos cuenta. Vengativa, apasionada y despiadada ofrece un relato un tanto loco que bascula entre la confesión de una asesina en serie y el diario de una víctima superviviente de las más atroces aventuras. "Si el infierno es la historia, el paraíso es la vida", proclama esta optimista convencida que camina con el corazón lastrado a partes iguales por sus amores perdidos y sus odios eternos. Un corazón que no sucumbe al miedo o al desánimo, aunque a veces su salamandra, esa conciencia con patas, le haga dudar. Giesbert construye una historia que se sale de lo corriente y que sorprende por su falta de decoro, por su olvido de lo políticamente correcto. Nada, ni nadie es sagrado, ni el dolor de los más inocentes y mucho menos los respetados intelectuales. De la mano de Rose, que viaja con una pistola en el bolso y que aun sucumbe al impulso erótico cada vez que cruza con un joven deseable, revisitamos la historia del siglo y comprendemos algunas claves ocultas. Un libro que entretiene y que obliga a reír, aunque a veces sea por no llorar.Y además, al final nos espera un bonus: las deliciosas recetas de La Petit Provençe.


Cinco españoles supervivientes a los campos de concentración nazis

Marcelino Bilbao Bilbao. Último superviviente de los experimentos médicos nazis Marcelino Bilbao falleció la semana pasada en Châtellerault (Francia). Era el último superviviente español que había sufrido en sus propias carnes los experimentos médicos de las SS en Mauthausen. A Marcelino le inyectaban benceno en la zona del corazón. De los treinta prisioneros inoculados en la enfermería, sólo siete lograron sobrevivir. Marcelino fue uno de ellos. Murió la semana pasada con 94 años. Ni el benceno, ni la Guerra Civil en la que batalló junto al batallón Isaac Puente de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), ni los campos de concentración franceses, primero, ni los nazis después, lograron quitarle la vida. Montserrat Llor lo describe como un "hombre fuerte y combativo". Este es un fragmento de la entrevista que Llor le realiza en el libro en el que narra su experiencia como cobaya de los médicos de la SS: "Terrible, allí ya estaba... Había llegado al campo un terror de doctor. Entra en una barraca, coge la maleta y se sienta... Prepara las inyecciones... Allí llegabas tú, para que te inyectara, como castigo o como experimento a ver cuánto tiempo resistías. Y aquel hombre, allí sentado, sin mirar a nadie, pinchaba... A algunos les daban convulsiones; a otros se los llevaban a rastras... Ese día no fui yo, pero sí algunos de mis compañeros de barraca. Los que vivían estaban rotos en la cama, no podían moverse... Luego me tocó a mí, seis sábados consecutivos me inyectaron al lado del corazón. Nos cogieron a 30, sólo 7 logramos sobrevivir a los pinchazos. Entonces no me importaba morir, no tenía familia ni nada...", relató Bilbao a Llor en su domicilio de Châtellerault (Francia). Manuel Alfonso Ortells. El hombre que dibujó la muerte Manuel fue el preso número 5.564 de Mauthausen. El viaje que le llevaría a un campo de concentración nazi comenzó el 21 de diciembre de 1936 cuando se alistó en la columna Durruti para batallar en el bando republicano en el Frente de Aragón, donde al poco tiempo, sería nombrado sargento. "Me fui, no dije nada en casa, a mi madre. ¡Le di un gran disgusto a la pobre! Partí con mi primo y fue su madre quien se lo dijo a la mía", relata Ortells en la obra. Ortells vivió toda la Guerra Civil al frente de la batalla y suya fue la obligación de dirigir a 100 hombres hacia la frontera francesa en febrero de 1939. Lo consiguió, pero al otro lado de la frontera no le esperaba la libertad. Pasó por dos campos de concentración franceses para después ser reclutado en Francia por la Compañías de Trabajadores Extranjeros y capturado por soldados nazis el 24 de junio de 1940. El 11 de diciembre de 1940 fue trasladado al campo de Mauthausen. "Éramos muchos y no sabían qué hacer con todos nosotros, éramos muchos. Nos pusieron en una barraca con todas las cosas. Aproveché y escondí cosas, lápices, papel, fotos, el dibujo del retrato de mi madre, todo rápido, rápido, rápido... en el colchón. No nos registraron hasta el día siguiente, cosa muy rara. Rarísimo aquello. Cuando llegamos estábamos todos en un estado de shock salvaje", relata. Gracias a que no fue registrado aquel día, Ortells consiguió salvar sus objetos más íntimos y personales como dibujante de la requisa que los SS hacían con los presos al entrar en el campo. Aquel dibujo del rostro de su madre le acompañaría siempre, hasta la fecha de la liberación. Conchita Ramos. Hacia Ravensbrück a bordo del tren fantasma Conchita estuvo presa en el campo de concentración de Ravensbrück, cerca del pueblo de Fürstenberg, un "tétrico lugar pantanoso a unos noventa kilómetros al norte de Berlín, Alemania", según lo define Llor. Entre 1939 y 1945, fecha de la liberación, estuvieron presas en este campo unas 130.000 mujeres de más de 20 países diferentes, incluidas 300 españolas. Entre 1939 y 1945 pasaron 130.000 mujeres presas por el campo de concentración de Ravensbrück Conchita vive actualmente en Toulouse (Francia) donde recibió a Montserrat Llor. "Concha posee un carácter tranquilo, afable, totalmente solidario en todo lo que concierne a la deportación, un hablar dulce y una buena memoria. Cuenta su experiencia de forma directa, repleta de detalles", explica Llor. El 24 de mayo de 1944 la policía francesa de Pétain rodeó su casa. Dentro se escondían tres guerrilleros. Conchita tenía entonces 18 años y recibió los primeros golpes y palizas por parte de la Gestapo. "Su propósito era mantenerse firme, no delatar a nadie, no hablar", escribe Llor. Era difícil, pero Conchita lo consiguió. "He visto cómo les arrancaban las uñas de los pies y las manos a hombres y mujeres y otros fueron torturados duramente. Tenía miedo de hablar, pero no lo hice", relata. Fue entonces cuando Conchita fue trasladada a los campos nazis en el 'Train Fantôme', o Tren Fantasma, que transportaba más de 600 hombres y apenas 64 mujeres. Fue boicoteado sucesivamente y tardó más de dos meses en llegar a su destino. En su interior, Conchita cumpliría, en pleno mes de agosto, los 19 años. "Aquel tren desaparecía y volvía a aparecer. Lo ametrallaron los norteamericanos y también fue atacado por los maquis. Hacían saltar las vías del ferrocarril para liberar el tren, para que no llegara a Alemania, pero no lo consiguieron. A veces nos hacían andar unos kilómetros para reanudar el transporte. Todos nos decían: 'No llegaréis, no llegaréis'... A veces pasábamos ocho días en una estación porque no se podía avanzar, pues las vías estaban cortadas. Tuvimos varios heridos, incluso hubo muertos. En el mío habría, creo, unas cuatro españolas", recuerda. "Mataban al hijo cuando nacía. Los ahogaban en una balda de agua... o los cogían de los pies y los tiraban contra un muro"El Train Fantôme fue el último en llegar al campo de Ravensbrück procedente de Francia, pero, más tarde, lo harían otros con mujeres presas en Auschwitz. Muchas de ellas estaban embarazadas. "Mataban al hijo cuando nacía. Los ahogaban en una balda de agua... o las SS los cogían de los pies y los tiraban contra un muro. Se decía que a muchas mujeres les ponían inyecciones para retirar la menstruación", explica. A finales de marzo de 1945, Himmler ordenó la evacuación de los campos y el comandante de Ravensbrück, Fritz Shren, mandó salir a las cerca de 20.000 mujeres que quedaban con vida y en condiciones de caminar. Eran las conocidas como marchas de la muerte. "Era el final. Nos hicieron salir a todas por las carreteras, nos íbamos juntando hombres y mujeres, nos hacían huir de los rusos. Durante el camino dormíamos siempre al borde de la carretera, encima de la nieve, a la intemperie. Y a los que caían de fatiga los mataban. De ochenta y cinco mujeres que salimos del campo, quedamos veintidós", sentencia. Francisco Bernal. El ingenio de un zapatero apodado "Ghandi" Francisco falleció el pasado año en París. Atrás dejó una vida de película dentro de los campos de concentración de Mauthausen y Ebensee. Logró salir vivo de aquel infierno gracias al oficio que aprendió en su Zaragoza natal: zapatero. Tras una difícil entrada en Mauthausen y tras deambular por diversos trabajos y kommandos, se convertiría en el kapo de zapatería de Ebensee. "¡Nunca abusé de mi condición de kapo, jamás!", adviertió este hombre en la conversación mantenida con Llor, cuyos compañeros le reconocen haber diseñado zapatos especiales para esconder la comida de los ojos de la SS. Bernal llegó a un campo de concentración alemán tras haber batallado en la Guerra Civil, haber pasado por otro campo francés y haber batallado en el ejército francés. Fue arrestado en junio de 1940 y conducido al Stalag VII A de Moosburg, en Baviera. El 9 de septiembre de 1941 fue trasladado a las puertas de la inexpugnable fortaleza nazi de Mauthausen comenzando un vía crucis que le llevaría a deambular durante los tres años y medio siguientes otros dos campos de concentración más. "Éramos como muertos vivos, los palos ya me dejaban indiferente y llegué a perder la noción de la realidad" "Mi obsesión era buscar comida. Éramos como muertos vivos, los palos ya me dejaban indiferente y llegué a perder la noción de la realidad. Me quedé como un esqueleto, habría resistido poco más. Incluso me llamaron el Gandhi...", recuerda Bernal. Tras dos años de permanecer en Mauthasen, Bernal fue trasladado a Redl-Zipf y, finalmente, a finales de 1943, al campo anexo de Ebensee. Allí permanecería como zapatero hasta el 6 de mayo de 1945, cuando se produjo la liberación y la llegada de las tropas americanas. "Yo era como el niño gótico de Ebensee. Creo que me apreciaba todo el mundo. Siempre he tenido un carácter que me he reído hasta de mi sombra... ¡Esto también en la vejez! Ahora todavía más... cuanto más viejo es uno, mejor humor tiene y vive más tiempo", concluye. Segundo Espallargas Castro. El boxeador imbatido de Mauthausen Segundo falleció a mediados de 2012 en París con 93 años. Este hombre estuvo preso en el campo de concentración de Mauthausen donde fue conocido por las SS y por el resto de presos por ser el boxeador imbatible del campo de concentración. Los agentes nazis montaban los fines de semana un cuadrilátero donde los presos debían combatir. "Ser boxeador es lo que me salvó en el campo. Fue el comandante de Mauthausen el que me dio el nombre de Paulino porque admiraba mucho a un español guipuzcoano que boxeaba en Alemania que se llamaba Paulino Uzcudun. Por eso me llamó así. (...) Me decían '¡si no ganas, vas al crematorio!'", recordó a Segundo Llor. Como todos los demás, Segundo pasó por la Guerra Civil, por el exilio, por los campos de concentración de Francia, por el ejército francés y, finalmente, terminó en un campo de concentración nazi. Tenía 22 años cuando llegó a Mauthausen un 27 de enero de 1941. De allí saldría en mayo de 1945. El retorno a la vida normal no fue fácil. Ni para Segundo ni para nadie. Para los españoles todavía menos al no poder regresar a España. Así, Segundo establecería su residencia en París y en Troyes, donde conoció a su esposa Hélène, con la que tendría cinco hijos. En Francia prosiguió durante años los combates de boxeo como peso pesado y también trabajó como mecánico electricista en una fábrica. En su casa de París había una foto que se tomó con el expresidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero. Lo conoció en la conmemoración de la liberación de Mauthausen. "Le dijo que había que luchar contra el olvido, que era una lucha que debía continuar siempre".










Rosita la favorita del Tercer Reich

A silbido limpio, Rosita Serrano, “El Ruiseñor Chileno”, derritió corazones en la Alemania del Tercer Reich. Un concierto a favor de los refugiados judíos le valió la expulsión de ese país. Disfrutó de un nuevo éxito en Estados Unidos, donde incluso grabó en español las canciones de La Cenicienta. Finalmente, murió en la pobreza en Chile. Ella nació un 10 de junio, hace un siglo. por Alexis Jéldrez ¿Dónde va a encontrar el cineasta Pablo Berthelon una actriz esbelta, de 1 metro 80, hermosa, con maravillosos ojos color esmeralda? No, definitivamente no va a ser fácil encontrar a alguien que represente a la cantante Rosita Serrano (que nació un 10 de junio, hace un siglo), la gran estrella de la Alemania del Tercer Reich. Para qué le vamos a exigir que, además, cante de manera inigualable, ¡que silbe como los dioses! Que toque la guitarra como nadie, que la utilice como tambor, que golpee sólo las cuerdas en vez de rasguearlas… ¡Y que tenga su humor, su carisma, su charm!… Se hace difícil la cosa. “La impronta de la tía Rosita es única e irrepetible”, afirma la cantante Isabel Aldunate, sobrina de la célebre artista del vodevil. “Ella era una fuerza de la naturaleza, que improvisaba a cada instante: la vida, el canto, todo. Era como un pajarillo libre”. Rosita Serrano era prima hermana del papá de Isabel. Pablo Berthelon Aldunate es hijo de Isabel y sobrino nieto de Rosita Serrano, quien nació en Quilpué como María Esther Aldunate del Campo. En salas de cine-arte se exhibió su documental Rosita, la favorita del Tercer Reich, que paga en parte la enorme deuda que tiene Chile con “una estrella mundial; lo mejor que ha dado nuestro país”, en palabras de Valentín Trujillo. Berthelon se ha propuesto ahora realizar una película de ficción centrada solamente en los años en que Rosita triunfó en la Alemania nazi (entre 1937 y 1943). Allá, durante muchas semanas, Rosita Serrano vendió más discos que las divas vigentes, la sueca Zarah Leander y la húngara Marika Rökk, todas extranjeras, todas sofisticadas, todas sensuales… A los nazis les encantaba en estas divas lo mismo que les reprochaban a las alemanas: que fumaran, que se maquillaran, que manejaran… Después de perder inmensas fortunas en dos oportunidades, Rosita Serrano falleció en Santiago, en la pobreza más absoluta el 6 de abril de 1997. Muy poca gente llegó al crematorio. Entre ellas, sus amigas Isabel Velasco, Thamar Jaramillo y su sobrina Isabel Aldunate. Estas dos últimas se habían puesto de acuerdo para llevar una casetera con un par de sus canciones: Muñequita linda y My Prayer. En esos momentos, ingresó el líder nazi chileno Miguel Serrano con dos guardaespaldas gigantes tatuados y dijo: “Yo no conocí a Rosita Serrano, pero recuerdo cuando cantaba para el Reich”… Entonces, se adelantó Thamar Jaramillo y lo espetó en voz alta: “Señor Serrano, como dice muy bien, no conoció a Rosita Serrano, y lo que usted representa a ella le daba asco, así que me hace el favor de salir de aquí y dejarnos a los que sí la conocimos”. Y Miguel Serrano se fue. “No iba a ser un nazi el que se iba a quedar con las últimas palabras”, comenta hoy Thamar Jaramillo, gerente de Asuntos Públicos de la Cámara de Comercio de Santiago. “La Rosa no me lo habría perdonado nunca. Conociéndola, creo que le habría fascinado que fuera esto lo último que pasó en su entierro”. Así era Rosita Serrano. La duda acerca de su afinidad por el nazismo la ha perseguido. La propia cantante confesó en un proyecto de autobiografía que nos facilitó Carlos Puccio, nieto de Osvaldo Puccio Guzmán, agregado militar ante el Reich, y hermano del ex ministro Osvaldo Puccio: “Nunca me ha interesado la política; solamente mi música y los hombres bellos. Mi vida fue una hermosa historia; la viví con todo mi corazón. Fue maravillosa; pero no siempre, también existió mucho dolor. Mis canciones eran mi vida. Mi público era una inyección que me hacía ser graciosa”. No es cierto que le hayan hecho la cruz porque era nazi, comenta Thamar. “De hecho, ella cantó en Estados Unidos después de la guerra con mucho éxito”. La escritora Isabel Velasco (hermana de Belisario) afirma: “Ella les cantó a los soldados alemanes; no a Hitler”. Efectivamente, como menciona el investigador Juan Dzazópulos, Rosita formó parte del programa de entretenimiento para las fuerzas armadas, Kraft durch Freude (“Fuerza a través de la alegría”). “Estaba contratada para cantarles a los soldados alemanes; ése era su trabajo”, comenta Carlos Puccio, un cineasta que también piensa hacer un documental sobre los años de Rosita en Alemania. “La llevaban en un tren (a cantar) a los teatros de los territorios ocupados; a Francia, a Holanda, a los Balcanes. Si te llevaban en esa, tú no estás para levantar el puño, tú haces el saludo nazi. Siempre cantó rodeada de banderas nazis. En los lockers de los soldados, la foto de Rosita estaba al lado de la del Führer”. Cuando morían los soldados, les encontraban dos fotos, comenta Puccio: la del Führer y la de Rosita Serrano. Ella era la pin-up.