jueves, 29 de noviembre de 2012

The War Lover

























El amante de la muerte (1962) La historia comienza en 1943. Durante una incursión aérea, el capitán Buzz Rickson (Steve McQueen), un arrogante y muy valeroso jefe de un bombardero B-17, no duda en completar la misión pese a haber recibido de la base órdenes de retirada debido a la presencia de nubes. Esta insubordinación le costará a Rickson y su tripulación el ser relegados a misiones secundarias de lanzamiento de panfletos de propaganda, pese a lo cual su valía como piloto y su temeridad casi suicida le valdrán para ser rehabilitado y enviado de nuevo a misiones de combate. Sin embargo mientras está en tierra, Rickson llegará a enfrentarse a su copiloto, el teniente Bolland (Rober Wagner) al rivalizar ambos por el amor de una mujer, Daphne Caldwell (Shirley Ann Field), quien terminará decantandose por Bolland, lo cual hará que la tensión entre ambos se vuelva insostenible, en vísperas de una muy peligrosa misión de bombardeo sobre la ciudad alemana de Leipzig. En 1962, el famoso actor Steve McQueen iba a ver estrenadas dos películas ambientadas en la II Guerra Mundial en las que él encarnaba el papel protagonista, "Comandos" y “El amante de la muerte”. Curiosamente, ambas películas pasaron relativamente desapercibidas para el público, pese a que por aquellos entonces McQueen era ya una estrella consagrada de Hollywood. En ambos casos se trató de producciones relativamente modestas, en las que el actor encarnaba un papel que le iba como anillo al dedo, el de hombre de acción tremendamente valeroso, pero a la vez, díscolo, individualista y con un punto de fatalismo. En el caso de “El Amante de la Muerte”, la película supuso la adaptación cinematográfica de la novela “The War Lover”, escrita por John Hersey, y cuya dirección recayó sobre el realizador británico Philip Leackock, un director de series de televisión, que apenas iba a hacer a lo largo de su carrera más incursiones cinematográficas. Entrando a valorar el film, hay que comenzar diciendo que el argumento resulta más bien poco original, ofreciendo el típico choque de personalidades entre el oficial de carácter indisciplinado y valiente, frente al personaje del militar apegado a las ordenanzas y de carácter más bien convencional; todo ello aderezado con una subtrama romántica –en forma de triángulo amoroso- de fondo. Lo mejor del film radica en la siempre estimulante presencia escénica de Steve McQueen, interpretando a uno de esos personajes con los que, como apuntaba antes, el actor se sentía tremendamente identificado, y al que consigue dotar de su innegable carisma personal. No obstante, el resto de apartados de la producción resultan simplemente correctos. En lo tocante a la parte puramente bélica, hay que destacar que las escenas de combates aereos mezclan imágenes reales filmadas en el interior de un B-17 (se pusieron en condiciones de vuelo 3 de estos aparatos para el rodaje) con la inserción de imágenes de archivo sacadas de documentales filmados durante la guerra, y pese a que el resultado es satisfactorio gracias a la fotografía en B/N del film, en algunas escenas se nota el añadido. El resto de las tomas aéreas, filmadas con los aviones reales, sí que resultan bastante buenas en pantalla. Por lo demás la trama romántica que ocupa buena parte del tramo central de la narración y que sirve como leiv motiv del enfrentamiento entre los protagonistas no es especialmente interesante, aunque tampoco llega a aburrir, por lo que, en ese sentido, puede considerarse aceptable, ayudada por el buen trabajo de los actores principales. Por lo demás “El Amante de la Muerte” puede considerarse como un correcto film bélico, que merece la pena recordar sobre todo por el buen hacer de su protagonista. Quizás la mayor pega que puede ponersele es que, pese a su buena factura visual, el apartado técnico resulte un tanto anticuado para el espectador actual, pero es de esas películas que no desmerece un visionado.

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