jueves, 20 de septiembre de 2018

Dictateur: un boulot de dingue

centricidades y supersticiones de lo más increíble acompañan la historia de crueles personajes como Hitler, Kim Yong-il, Stalin, Obiang, Ceaucescu o los militares birmanos. Paranoicos con hambre y abuso de poder que dieron pie a genocidios, crímenes y continuos atropellos de los derechos fundamentales, esconden tras de sí caprichos difíciles de imaginar por una mente sana. ¿Alguién podría suponer que mientras Hitler lanzaba sus ejércitos contra Europa pintaba al tierno enanito Gruñón de Blancanieves? ¿O que el dictador norcoreano Kim Yong-il, un fanático del cine, ordenara que su entierro fuera una copia exacta de una secuencia de la película protagonizada por Clint Eastwood “En la línea de fuego”?






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