Desde 1934 Ernesto Pinto-Bazurco estudió medicina en Münich, Alemania y luego formó pareja con Hildegard Rittler. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Pinto-Bazurco decide quedarse, se mantiene neutral y, nombrado cónsul honorario por Suiza, ayuda a muchos judíos a salir del país.





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