jueves, 2 de febrero de 2012

EL HOLOCAUSTO (Hitler's Holocaust)






En Conmemoración del 60ª Aniversario del holocausto judio comienzo a compartir esta serie de 6 episodios que Canal de Historia ha emitido recientemente.
Ficha de la Serie:
Título: El Holocausto (Hitler's Holocaust)
Año de producción: 2000
Episodios: 6
Nacionalidad: USA
Duración: 262 minutos
Sinopsis:
Una crónica exhaustiva de los terribles acontecimientos que conmocionaron al mundo entre 1940 y 1945 y que lleva por nombre 'El Holocausto' ha sido el material escogido por Canal de Historia para celebrar este año el Día del Holocausto

En junio de 1941, tras la invasión de la Unión Soviética, Hitler proclamó el inicio de una
guerra de exterminio para asegurar el lebensraum o espacio vital del pueblo germano en el este.
La población de los territorios ocupados debía ser, pues, expulsada, dispersada, racialmente
debilitada y, literalmente, eliminada durante el proceso. Para tal fin, el implacable Himmler
envió alrededor de 30.000 hombres a la zona con el propósito de que siguieran la estela de la
Wehrmacht, las Fuerzas Armadas alemanas, y proceder, así, a la "pacificación" de los territorios
ocupados. Centenares de miles de soldados fueron testigos, durante esta primera fase del
holocausto, del asesinato sistemático e indiscriminado de centenares de judíos soviéticos.
Muy pocos creyeron que las proféticas palabras pronunciadas por Hitler el 30 de enero de 1939,
en las que auguraba la aniquilación de la raza judía en toda Europa, pudieran convertirse en
realidad. Su patológica obsesión contra los judíos, a los que acusaba de haber organizado una
conspiración mundial, se vio reforzada cuando en agosto de 1941 Inglaterra y Estados Unidos
sellaron una alianza contra la tiranía nazi. El programa muestra los acontecimientos y
razonamientos que precedieron a la exterminación para comprender una era que desembocó en el
asesinato de masas.
Desde el invierno de 1941, la imagen de camiones cargados con refugiados judíos dirigiéndose
hacia los guetos recién construidos se convirtió en estampa habitual. Una vez en su interior,
los prisioneros aguardaban bajo un aparente clima de normalidad la llegada de la muerte. No
en vano, los centros de Chelmno, Belzec, Sobibor y Treblinka se cobraron el doble de vidas de
las que perecieron en Auschwitz. Inanición, enfermedad o fusilamiento a cargo de los grupos de
asalto nazi constaban como las principales causas de mortandad. A través del testimonio de
las víctimas que sobrevivieron a la barbarie y de imágenes de archivo, el espacio analiza las
consecuencias de los decretos de deportación y exterminio de Hitler.
Desde el principio, los campos de concentración respondieron a los propósitos más simples
del planteamiento nazi. No sería, sin embargo, hasta los primeros compases de 1933 cuando
comenzaron a albergar en su interior a los disidentes y opositores al régimen: comunistas,
social demócratas, testigos de Jehová, clérigos y los políticamente indeseables judíos,
gitanos y homosexuales. A partir de esta fecha, el plan para "la solución final a la
cuestión judía" se puso en práctica con una precisión mortal. De este modo, desde mediados
de 1943, entre 5.000 y 8.000 personas murieron diariamente en las 15 incineradoras de
Auschwitz.
¿Cómo a la vista de las atrocidades que estaba cometiendo el régimen fascista no surgieron
más voces de protesta en el seno de la propia Alemania? Las octavillas repartidas por los
valerosos estudiantes de Munich o la conspiración para acabar con la vida del Führer fueron
dos raras excepciones en una época marcada por el fanatismo. Sin embargo, los tentáculos de
las SS no pudieron impedir la aparición de nuevos brotes. Así, veremos cómo en febrero de
1943, coincidiendo con la deportación de los judíos berlineses, sus familiares no hebreos
salieron a la calle en señal de protesta, consiguiendo la liberación de 1.500 hombres y
mujeres.
Las escenas de la liberación del campo de concentración de Bergen-Belse, en abril de 1945,
excedían los límites normales de la imaginación: pilas de cadáveres tan altas como hombres
alineadas hasta donde la vista podía alcanzar salpicadas con la aparición fantasmal de los
escasos supervivientes. Vestidos con trapos, aquellos que habían logrado soportar la barbarie
nazi miraban con ojos asustados a sus libertadores. A su llegada, la reacción de los aliados
no fue otra que la del horror ante las atrocidades que en su interior se habían cometido.
No más de 50.000 judíos pudieron ser rescatados de unos campos en los que unos seis millones
fallecieron.

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