miércoles, 21 de noviembre de 2012

Norman Finkelstein y el holocausto judio







Norman Gary Finkelstein (Nueva York, 8 de diciembre de 1953) es un experto en ciencia política y autor estadounidense, especializado en asuntos relacionados con el judaísmo, Israel y el sionismo, y con el conflicto palestino israelí en particular. Graduado por la Binghamton University, se doctoró (Ph.D) en ciencia política por la Universidad de Princeton. Ha escalado todas las posiciones académicas en el Brooklyn College, Rutgers University, Hunter College, New York University, y más recientemente, DePaul University, en la que fue profesor asistente desde 2001 a 2007. “La actual campaña de la industria del Holocausto de extorsionar dinero de Europa en nombre de “las víctimas necesitadas del Holocausto” ha reducido la dimensión moral del martirio de mis padres al de un casino en Monte Carlo.” Norman Finkelstein La madre de Norman, Maryla Husyt Finkelstein; dijo que el dia de su liberación fue el mas terrible de su vida, ya que ninguno de sus familiares sobrevivió a la guerra y quedó completamente sola. Su padre, Zacharias Finkelstein, estuvo internado tanto en el Ghetto de Varsovia como el Campo de concentración de Auschwitz Finkelstein es conocido por sus escritos críticos sobre el rol de Israel en el conflicto árabe-israelí y por su afirmación que el Holocausto está siendo explotado por fines políticos pro-Israelíes y para financiar a los políticos en desmedro de los reales supervivientes. Sus libros han sido empleados como herramientas para revertir una corriente de pensamiento académica oficiall, contaminada de inexactitudes y, algunas veces, hasta fraudulenta. El trabajo de Finkelstein ha atraído gran número de partidarios y opositores. Algunos de sus partidarios son Noam Chomsky, lingüista y analista político; Raul Hilberg, historiador del Holocausto; Avi Shlaim, partidario de la Nueva Historia israelí; y Mouin Rabbani, jurista palestino y analista. De acuerdo a Hilberg, Finkelstein muestra “coraje académico para hablar con la verdad aún cuando nadie lo apoye . . . Podría asegurar que su lugar en la historia está asegurado, y es de los que a fin al siempre triunfan. Estará entre los triunfadores a pesar del gran costo que le significará .” Algunos extractos de su obra de ensayo y denuncia El Holocausto es una construcción, y no arbitraria sino más bien intrínsecamente coherente. Sus dogmas centrales sustentan importantes intereses políticos y de clase. De hecho, el Holocausto ha demostrado ser un arma ideológica indispensable. A través de su explotación, una de las potencias militares más formidables del mundo, poseedora de un horrendo historial en materia de derechos humanos, se ha presentado como un Estado “víctima”, y el grupo étnico más exitoso de los Estados Unidos ha adquirido un estatus de víctima en forma similar. Esta falsa victimización genera considerables dividendos – particularmente inmunidad a la crítica, por más justificada que ésta seaA medida en que las versiones de El Holocausto adquirían formas cada vez más absurdas, a mi madre se le daba por citar (con ironía premeditada) a Henry Ford: “La Historia es cháchara”. (…) John Stuart Mill descubrió que las verdades que no están sujetas a un continuo desafío “dejan de tener el efecto de la verdad y se convierten en falsedades por exageración”. (…) del holocausto nazi, hay que reducir sus dimensiones físicas y agrandar sus dimensiones morales. Se han invertido demasiados recursos públicos y privados en monumentalizar el genocidio nazi. La mayor parte de lo así producido es inservible; no constituye un tributo al sufrimiento judío sino al engreimiento judío. Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber abierto nuestros corazones a los sufrimientos del resto de la humanidad

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